Consejos para una alimentación saludable

Alimentarnos es uno de los procedimientos vitales que llevamos a cabo para que nuestro organismo pueda continuar con la actividad que mantiene nuestras funciones vitales en marcha; además, su cuidado resulta muy importante a la hora de controlar nuestra salud. De esta manera, no solamente proporcionamos a nuestro cuerpo los nutrientes necesarios sino que también nos mantenemos en forma y sanos.

Hoy en día, desafortunadamente, existen una gran cantidad de estímulos alimentarios que hacen que optemos por platos y estilos de comida mucho menos recomendables para nuestra salud. El fast food es uno de los más perniciosos; además de hacer uso de productos derivados del petróleo también incorpora ingredientes como el aceite de palma, con graves consecuencias para nuestro organismo.

El consumo de este tipo de alimentación tiene como consecuencia la elevada posibilidad de contraer enfermedades como la diabetes y el cáncer, así como de padecer obesidad e hipertensión. El principal riesgo es que, muchos de los productos que son vendidos en los centros comerciales y que tienen una apariencia natural e inofensiva, contienen ingredientes nocivos para la salud.

¿Cómo podemos cuidar de nuestra alimentación?

Es cierto que la normativa de la Unión Europea incluye algunos parámetros de calidad que han de cumplirse en sus países miembros, lo cual permite disminuir el impacto nocivo de determinados productos en las personas. Por norma general, esta legislación se extiende al proceso de producción de algunos productos, para evitar que se utilicen materiales o ingredientes que, pese a que en algunos lugares son legales, siguen siendo peligrosos para la salud.

Sin embargo, estas medidas no son suficiente para mantener un estilo de vida saludable. Es necesario que cada persona realice un cambio de mentalidad en el que cuidar este aspecto resulte algo indispensable; hay que tener en cuenta que no es necesario modificar por completo nuestros hábitos. La clave está en conseguir aumentar el consumo de algunos alimentos y de reducir el de otros.

Uno de los principales recursos para gozar de buena salud es cuidar la hidratación de nuestro cuerpo: no solamente notaremos una mejoría en nuestro estado general, sino que también tendremos un mejor aspecto (por ejemplo, una piel más bonita y un pelo más sano). Hidratarse va mucho más allá de beber agua; de hecho, hay estudios que dicen que consumir algunos tipos de fruta y de verdura puede hidratarnos incluso más que un vaso de agua. Y si no te lo crees…

La sandía contiene un 96% de agua; la piña, un 95%; el melón, un 92%; el pomelo, un 90%; la pera, un 89%; el pepino, un 96%; la lechuga, un 95%, el apio, un 95%… Si además escoges las frutas y verdura de temporada, los beneficios serán incluso mayores.

El consumo de pescado también es muy importante; sus propiedades nutricionales hacen que sean alimentos fundamentales dentro de lo que se considera una dieta equilibrada y saludable. No solamente contienen proteínas, sino que el consumo de determinadas clases como, por ejemplo, el pescado azul, pueden mejorar los síntomas de algunas enfermedades, así como a contribuir la prevención de otras, como las de tipo cardiovascular.

En cuanto al método de elaboración de los platos, es muchísimo más recomendable cocinar al vapor que freír. En este tipo de cocción conservamos los nutrientes de la comida y los alimentos no se recalientan en exceso, preservando todas sus propiedades. Además, el agua no es absorbida, de manera que se evita la alteración del color y del sabor de los alimentos.

También es aconsejable el consumo de frutos secos, ya que son alimentos muy energéticos y ricos en grasas saludables. Un puñadito de nueces, por ejemplo, tiene propiedades muy positivas para nuestro corazón.

Y sumado a todo esto, por supuesto… ¡no se puede olvidar hacer ejercicio y practicar deporte de forma regular!

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