La alimentación en la vejez

A medida que cumplimos años, nuestro organismo va experimentando diferentes cambios. En la vejez, los cambios que afectan tanto a nuestra biología como a la psicología aparecen en forma de deficiencias que van mermando nuestra calidad de vida, haciéndonos mucho más vulnerables. Por esa razón, es tan importante prevenir cómo cuidar determinados aspectos de nuestra rutina para tratar de ralentizar en la medida de lo posible dichas afecciones. Y para ello, la alimentación juega un papel muy importante.

Algo que se suele olvidar con frecuencia es que una persona anciana necesita los mismos nutrientes que cuando era joven, si bien no requiere los mismos niveles de energía, puesto que el metabolismo se ralentiza en gran medida. Descuidar la dieta puede provocar la carencia de vitaminas y minerales esenciales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, como calcio, fibra y vitaminas A y C.

Es cierto que son muchos los factores que pueden favorecer los descuidos en la alimentación de las personas mayores, sobre todo si éstas se encuentran solas y pierden a sus familiares. Condicionantes como la soledad o la tristeza pueden desembocar en la inapetencia y en la desnutrición; lo más importante es lograr que la dieta se mantenga de forma equilibrada. Si bien un adulto de edad avanzada puede notar dificultades a la hora de digerir algunos grupos de alimentos, la clave residirá en ajustar las clases (buscar alternativas) y las cantidades, pero no en excluirlos, ya que las consecuencias pueden resultar muy perjudiciales.

Una de las mejores formas de organizar la dieta es dividir en tres las comidas a realizar, cuidando que la suma de éstas aporte los nutrientes necesarios. Por eso, y aunque no deben eliminarse ciertos alimentos como los hidratos o las carnes, será más importante reforzar otras familias alimenticias como son las hortalizas, las frutas y las verduras. En el caso concreto de las carnes, si la persona presenta cierta dificultad para ingerirlas, se puede optar por estofados o picadillos para que resulten más blandas y mucho más fáciles de consumir.

Hay algunos consejos que podemos seguir en cuanto a las pautas de alimentación de las personas mayores que nos pueden ayudar. Por ejemplo, si es necesario reducir o eliminar el consumo de sal, la alternativa puede ser hacer uso de especias y condimentos no demasiado fuertes pero que ayuden a potenciar el sabor de los alimentos de base, potenciando el gusto de forma inocua. Si bien la variedad es necesaria, también es muy importante tener en cuenta las preferencias de la persona para que comer no se convierta en ningún caso en un mal trago, sino al contrario. Por eso, también es importante cuidar la presentación de los platos, de manera que ya resulten atractivos de forma visual.

Cuidar la hidratación también resulta esencial; hay que tener en cuenta que la sensación de sed disminuye con la edad, si bien sigue siendo igual de importante beber agua con regularidad. Es bueno reducir en gran medida los niveles de té y de café, ya que sus efectos se potencian en mayor medida en las personas de avanzada edad, a quienes no resulta beneficiosa la pérdida adicional de líquidos debido a su efecto diurético. Y, por supuesto, también es muy importante reducir la ingesta de bebidas alcohólicas.

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