¡Sal de mi cocina! Utensilios que deberías descartar

Quien más y quien menos acaba pasando bastante rato en la cocina: cocinar, limpiar, poner la mesa… todo implica el uso de una gran cantidad de utensilios a los que quizás no acabamos de prestar la atención necesaria. Y es que algunos de estos objetos de uso diario pueden resultar perjudiciales para nuestra salud debido a los materiales que desprenden de su uso continuo. Toma nota:

Algo indispensable a la hora de cocinar (a menos que sobrevivas a base de microondas): las sartenes. No es nada raro que, ya sea en nuestra propia cocina o en una ajena, hayamos contemplado algunas rayadas de tanto uso. Pues bien, cuando las sartenes se deterioran empiezan a desprender materiales pesados como el níquel, nada recomendables para nuestro organismo. Si tu sartén llega a este estado, lo mejor que puedes hacer es sustituirla por otra. Sin embargo, este no es el único componente para cocinar que puede resultar perjudicial para nuestra salud.

Sin ir más lejos, disponer de ollas y otros recipientes de cobre que terminaremos poniendo al fuego no es nada recomendable. A pesar de que visualmente resulten muy llamativos, la descomposición y el desgaste de este material pueden acabar filtrándose en nuestra comida, dañando nuestra salud. Por esa razón, es preferible descartar el uso de estos utensilios, así como de los revestidos con esmalte. A mucha gente le gusta la loza de esmalte por los colores y diseños que permiten, pero muy a menudo contienen otros componentes muy tóxicos para nosotros, como el plomo.

Lo mismo sucede con platos, vasos y cubiertos de plástico. No sólo resulta un gran lastre a nivel medioambiental, ya que dicho material no es biodegradable y favorece la acumulación de basura, sino que cuando se somete a cambios de temperatura (como colocar comida o bebida muy caliente en ellos) hace que libere sustancias tóxicas. El único plástico que ha sido recomendado por la OMS para ser usado en la cocina es el polipropileno, ya que tiene una buena resistencia al calor.

Otro pequeño consejo para evitar usar productos que nos puedan dar alguno que otro susto a nivel de infecciones: renovar con frecuencia los estropajos de cocina. Si bien después de lavar los platos se debe tratar de eliminar la grasa de la esponja para evitar que ensucie la loza, lo cierto es que lo mejor es cambiar directamente el estropajo con regularidad.

Así que ya lo sabes, cuida bien lo que utilizas en la cocina; de nada te servirá controlar lo que comes si después haces un uso indebido de los utensilios.

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