Un buffet libre permite servirte tantas veces como quieras por un precio fijo. Para aprovecharlo sin pasarte ni dejar comida en el plato, conviene seguir unas pautas sencillas de orden y moderación.
Cómo organizar el buffet
Empieza por una primera vuelta de reconocimiento: ver qué hay, en qué orden está y qué te apetece más. Sirve primero ensaladas y verduras, luego proteínas y al final los hidratos. Así evitas llenarte solo de arroz o pasta y mantienes una comida más equilibrada.
Porciones y repetición
Sirve porciones pequeñas; siempre puedes repetir. Evita amontonar en el plato cosas que luego no te vas a comer. En buffets por peso o con penalización por desperdicio, esto es aún más importante: solo coge lo que vayas a consumir.
Higiene y cortesía
Usa los cubiertos de servicio de cada bandeja y no devuelvas comida que hayas tocado. No reserves sitios en la fila dejando el plato; si necesitas algo, vuelve a la cola. Con gestos así el buffet resulta agradable para todos.
Conclusión
Un buffet libre bien aprovechado permite probar variedad sin excederse. Con un poco de orden y sentido común, comerás bien y evitarás el desperdicio.